Cultivos de coca en Bolivia crecen por tercer año consecutivo y alcanzan las 36 mil 400 hectáreas
Se busca frenar la expansión del tráfico de drogas fronterizo con un nuevo plan estratégico frente a cárteles brasileños
Los cultivos de coca en Bolivia aumentaron un 7% durante el 2025 al pasar de 34 mil hectáreas sembradas en 2024 a 36 mil 400 el año pasado, según un informe presentado el martes por la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC). Esa cifra representa un excedente de 14 mil 400 hectáreas, ya que en la nación andina se permite por ley el cultivo de 22 mil hectáreas de coca destinadas a usos tradicionales como el masticado, infusiones y ritos indígenas.Se busca frenar la expansión del tráfico de drogas fronterizo con un nuevo plan estratégico frente a cárteles brasileños
Es el tercer año consecutivo que se registra un incremento. La representante de la UNODC en Bolivia, Mónica Mendoza, presentó el informe de Monitoreo de Cultivos de Coca 2025 en la Cancillería en presencia de autoridades del gobierno del presidente Rodrigo Paz y representantes diplomáticos.
Según el informe, en el caso del Chapare —zona cocalera dominada por afines al expresidente Evo Morales — registró un aumento del 22% en cultivos de coca manteniéndose como el área de mayor crecimiento de cocales ilegales.
El Chapare en el trópico de Cochabamba, al centro de Bolivia, los cultivos pasaron de 14 mil 275 hectáreas en 2024 a 17 mil 471 en 2025, mientras que la otra zona productora de coca en los Yungas, al norte de La Paz, la superficie cultivada disminuyó de 19 mil 230 a 18 mil 430 hectáreas equivalente a una reducción del 4%, en el mismo periodo de tiempo.
El Chapare se ha vuelto de difícil acceso y en varias oportunidades la fuerza que destruye las plantaciones de coca excedentes han tenido que salir del lugar. El estudio presentado abarca la última gestión del izquierdista Luis Arce (2020-2025) y el mes inicial de Paz, quien juró en el cargo en noviembre del año pasado.
Por su parte, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, explicó que la “interdicción y erradicación continúan siendo fundamentales, pero resultan insuficientes si las organizaciones criminales conservan sus estructuras de mando, financiamiento, logística y capacidad de reorganización”.






